Ir al contenido

Un proceso no debería depender de quién se acuerde cómo hacerlo

25 de septiembre de 2026 por
Un proceso no debería depender de quién se acuerde cómo hacerlo
Juliette Balbuena

En muchas empresas, existen procesos que funcionan… hasta que la persona que los conoce no está disponible.

Un cliente pregunta por el estado de una solicitud, alguien necesita consultar una información o se debe completar una tarea que se realiza periódicamente. Entonces aparece la misma pregunta:

“¿Cómo era que hacíamos esto?”


Cuando la respuesta depende de la memoria de una persona, el conocimiento no está realmente dentro de la empresa: está en la cabeza de alguien.

Y aunque esto puede parecer normal en el día a día, con el crecimiento de una organización puede convertirse en una fuente importante de retrasos, errores y dependencia operativa.

Cuando el conocimiento no está documentado

Los procesos empresariales suelen construirse con el tiempo. Una persona aprende una forma de hacer las cosas, luego se la explica a un compañero y, eventualmente, ese procedimiento se convierte en la manera habitual de trabajar.

El problema aparece cuando ese conocimiento no está documentado ni respaldado por herramientas.

Por ejemplo:

  • Un seguimiento comercial depende de que un vendedor recuerde contactar al cliente.
  • Una cotización requiere buscar información en diferentes archivos.
  • Una factura recurrente se genera manualmente cada mes.
  • La información de un cliente está distribuida entre correos, hojas de cálculo y conversaciones.
  • Una tarea queda pendiente porque la persona responsable estaba ausente.

En estos casos, el proceso puede existir, pero no necesariamente está estructurado.

Estandarizar no significa hacer todo más complicado

Estandarizar un proceso significa establecer una forma clara de ejecutarlo para que pueda repetirse de manera consistente.

Esto permite definir aspectos como:

Quién lo hace:

Los responsables de cada etapa.

Qué se hace:

Las actividades que forman parte del proceso.

Cuándo se hace:

Los tiempos o condiciones que activan una determinada acción.


Qué sucede después:

La siguiente etapa del proceso y las acciones necesarias.

 

Dónde se registra:

El lugar donde queda almacenada la información.

Cuando estos elementos están definidos, la empresa reduce la dependencia de la memoria individual y facilita que otras personas puedan continuar el trabajo.

La tecnología puede convertir procesos en sistemas

La transformación digital no consiste únicamente en sustituir documentos físicos por herramientas digitales.

Uno de sus principales beneficios es estructurar la manera en que una empresa trabaja.

Un sistema de gestión empresarial como Odoo permite centralizar diferentes procesos en una misma plataforma, conectando áreas como CRM, ventas, inventario, facturación, contabilidad, proyectos, recursos humanos y marketing.

De esta manera, la información puede seguir el flujo del proceso en lugar de depender de que una persona recuerde qué debía hacer.

Por ejemplo, un proceso comercial puede pasar de:

Cliente → conversación → seguimiento → cotización → venta → facturación

a un flujo organizado dentro del sistema, donde cada etapa queda registrada y puede ser consultada por las personas autorizadas.

¿Qué pasa cuando una persona no está?

Esta es una de las preguntas que toda empresa debería hacerse.

¿Qué ocurre si la persona encargada de un proceso toma vacaciones?

¿Si cambia de puesto?

¿Si deja la empresa?

¿Si simplemente está ocupada y no puede atender una solicitud?

Una empresa con procesos bien estructurados puede continuar operando porque la información y las actividades no dependen exclusivamente de una persona.

Esto también facilita la incorporación de nuevos colaboradores. En lugar de aprender únicamente mediante explicaciones informales, pueden contar con procesos definidos y herramientas que les permitan entender qué deben hacer y en qué momento.

De la memoria a la trazabilidad

Uno de los cambios más importantes ocurre cuando una empresa deja de depender de “yo sé cómo hacerlo” y comienza a trabajar con información que puede ser consultada.

Esto crea trazabilidad.

Es posible saber qué ocurrió, cuándo ocurrió, quién realizó una acción y cuál es el siguiente paso, dependiendo de cómo esté configurado el proceso.

La trazabilidad también facilita la identificación de errores y oportunidades de mejora, porque permite analizar el proceso con información real.

Automatizar lo repetitivo también es parte del proceso

Una vez que un proceso está correctamente definido, es posible identificar qué actividades pueden automatizarse.

Recordatorios, notificaciones, asignación de actividades, seguimiento de oportunidades, facturación recurrente y otras tareas pueden gestionarse mediante reglas y automatizaciones, según las necesidades de cada empresa.

La idea no es automatizar por automatizar.

Primero se debe entender cómo funciona el proceso, identificar qué genera valor y detectar dónde existen tareas repetitivas o puntos de fricción.

Después, la tecnología puede ayudar a hacer ese proceso más eficiente.

El conocimiento de los colaboradores es uno de los activos más importantes de una organización. Pero ese conocimiento puede convertirse en un verdadero recurso empresarial cuando se documenta, se estructura y se integra a los procesos.

Un proceso bien diseñado debería permitir que la empresa tenga continuidad, incluso cuando las personas cambian.

Porque crecer no significa solamente tener más clientes, más ventas o más empleados.

También significa construir una operación capaz de mantener el control mientras crece.

En Mallol Consulting ayudamos a las empresas a analizar sus procesos y encontrar oportunidades de digitalización, automatización y mejora mediante soluciones tecnológicas adaptadas a sus necesidades.

Un proceso no debería depender de quién se acuerde cómo hacerlo. Debería estar diseñado para que la empresa sepa cómo hacerlo.

Un proceso no debería depender de quién se acuerde cómo hacerlo
Juliette Balbuena 25 de septiembre de 2026
Compartir
Nuestros blogs
Archivo
Cada oportunidad cuenta: ¿Tu inmobiliaria está dando seguimiento a todas?